Archivos Mensuales: octubre 2013

Otoño en La Alhambra.

Otoño en La Alhambra

“El Partal”

OTOÑO EN LA ALHAMBRA

Camino lentamente por donde se alarga la Carrera del Darro, a los pies de La Alhambra, el río a mi derecha, cruzo el puente y enfilo la Cuesta del Rey Chico. La mañana es un poco fresca, hay algunas charcas en el suelo y las tunas del camino tienen un verde mas intenso, al estar aún mojadas por la fina llovizna que ha caído durante la noche.

Llego a una de las murallas de la Alhambra, el riachuelo baja con prisa por la pendiente, su caudal es constante, los árboles del camino destellan al pasar, por su variedad de ocres y dorados en sus hojas conservando aún gotas de lluvia. El Otoño ha llegado a La Alhambra.

Riachuelo, Camino del Rey Chico.

Riachuelo, Cuesta del Rey Chico.

Camino del Rey Chico

Cuesta del Rey Chico

Camino del Rey Chico

Cuesta del Rey Chico

Granada desde el Camino del Rey Chico

Granada desde la Cuesta del Rey Chico

Visitar La Alhambra en Otoño es un placer para todos los sentidos. El canto de los pájaros, el crijudo de las hojas al pisar, el constante rumor del agua por todo el monumento, el olor a tierra mojada, miles de flores salpican bonitos colores en el rojizo manto que se convierte La Alhambra en Otoño. Las frutas de temporada, caquis y granadas con rojos y anaranjados intensos, apunto de ser recolectados y con algún que otro pajarillo picando el interior del sabroso fruto. La Alhambra se puede sentir. Se siente arte, naturaleza, historia….

Frutos de Otoño

Frutos de Otoño

La Alhambra

La Alhambra

Flores de La Alhambra

Flores de La Alhambra

Frutos de Otoño

Frutos de Otoño

La Alhamba

La Alhambra

Flores de La Alhambra

Flores de La Alhambra

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La Alhambra en Otoño

La Alhambra en Otoño

Otoño en La Alhambra

Otoño en La Alhambra

Otoño en La Alhambra

Otoño en La Alhambra

Otoño en La Alhambra

Otoño en La Alhambra

Otoño en La AlhambraOtoño en La Alhambra

La Alhambra en OtoñoLa Alhambra en Otoño

Otoño en La Alhambra

Otoño en La Alhambra

La Alhambra en Otoño

La Alhambra en Otoño

No es la primera vez que visito La Alhambra, pero en esta estación las estancias del recinto Nazarí poseen una luz singular, dejando perplejo a todo el que la visita. Según la estación del año y la hora del día, la luz en el conjunto de la Alhambra cobra un protagonismo especial.

La Alhambra

La Alhambra

La Alhambra

La Alhambra

Palacio

Palacio

EstanqueEstanque en El Partal

Otoño en La Alhambra

Otoño en La Alhambra

Otoño en La Alhambra

Otoño en La Alhambra

La Alambra en Otoño

La Alambra en Otoño

Otoño en La Alhambra

Otoño en La Alhambra

Por todos los jardines, palacios y estancias se oye el rumor del agua. Es un elemento fundamental en La Alhambra, como abastecimiento del monumento, como elemento purificador y como función estética. Se puede apreciar en las acequias, utilizando los desniveles para conducir el agua, en el acueducto de la Cuesta del Rey Chico, en las decenas de fuentes de mármol y en los estanques del “El Partal”, que cobran vida por los múltiples peces de colores.

Etanque en "El Partal"

Etanque en “El Partal”

Acequia

Acequia

Acequia

Acequia

Estanques en "El Partal"

Estanques en “El Partal”

El Generalife

El Generalife

El Generalife

Otoño en La Alhambra

Acueducto, Camino del Rey Chico

Acueducto, Cuesta del Rey Chico.

Peces en el estanque de "El Partal"

Peces en el estanque de “El Partal”

Peces en "El Partal"

Peces en “El Partal”

Al terminar la visita, bajo lentamente por el mismo camino por donde subí a La Alambra, por la Cuesta del Rey Chico, cuesta por la que Boabdil camino del exilio, abandonó La Alhambra y con ello su reino. En mis manos llevaba un ejemplar de “Cuentos de La Alhambra” de Washington Irving. Me senté cerca del riachuelo y no puede evitar ojear el libro. En ese momento solo pensaba en Boabdil, en aquella famosa frase que le dijo su madre AixaNo llores como una mujer lo que no supiste defender como hombre” y en el dolor que debió sufrir al alejarse del maravilloso reino que acababa de entregar a Los Reyes Católicos.

Leyendo "Cuentos de La Alhambra"

Leyendo “Cuentos de La Alhambra”

Te dejo con un fragmento de “Recuerdos de Boabdil”, de “Cuentos de La Alhambra”.

” Espoleé mi caballo y llegué  a lo alto de una roca desde la cual lanzó Boabdil su última y apesadumbrada exclamación, cuando volvió sus ojos para dar el adiós de despedida, y que se llama el ultimo suspiro del moro. ¿A quien extrañará su angustia al verse arrojado de un reino y de una residencia semejantes? Al salir de La Alhambra, le parecía abandonar todo el honor de su estirpe y todas las glorias y delicias de su vida.

Fue aquí también donde su aflicción se hizo mas amarga con el reproche de su madre Aixa, la misma que tantas veces le ayudara en horas de peligro, y que trató en vano de infundirle su propio y resuelto ánimo. << Llora como mujer lo que no has sabido defender como un hombre>>; palabras estas que delataban mas el orgullo de la reina que de los temores de la madre.”

WashIngton Irving.

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FARO DE CAMARINAL, TARIFA

Faro de Camarinal, Tarifa

Faro de Camarinal, Tarifa

FARO DE CAMARINAL, TARIFA

Todos los años intento pasar algún fin de semana en Zahara de los Atunes, y este año no iba  a ser menos. La decisión fue tomada de un día para otro, sin pensarlo, que es como mejor suelen salir las cosas.

En mis visitas a Zahara de los Atunes siempre he subido hasta el Faro de Camarinal, un lugar con mucho encanto y valor sentimental para mi. Está en el Cabo de Gracia, al inicio del Parque Natural del Estrecho, a unos dos kilómetros de Zahara, aunque pertenece al cercano municipio de Tarifa.

Para llegar tienes que tomar la carretera hacia la Urbanización Atlanterra. Es sorprendente como ha cambiado esta carretera local en tan poco tiempo, ya que han construido a un lado y a otro de la carretera decenas de urbanizaciones con cientos de apartamentos.

No ocurre lo mismo al llegar a la ladera de Atlanterra, esta está salpicada por lujosas villas mirando al mar, integradas totalmente en el paisaje y con una arquitectura totalmente mediterránea. La mayoría dispone de bonitos jardines con palmeras, desde donde se puede acceder hasta la misma playa, un lujo reservado solo para los bolsillos pudientes de sus propietarios.

Hay una zona en la carretera en la que puedes contemplar la punta del faro a lo lejos, te aconsejo que pares en ese punto, las vistas son muy recomendables. Desde este lugar se puede divisar las almadrabas de atunes y el acantilado de Barbate.

Casas de Atlanterra

Casas de Atlanterra

Atlanterra

Atlanterra

Faro de CamarinalFaro de Camarinal

Fortín

Fortín

Almadrabas

Almadrabas y acantilado de Barbate

Una vez que has llegado a la carretera que sube al faro, debes dejar el coche en un aparcamiento habilitado, ya que esta zona tiene prohibido el paso a los vehículos de motor.

Conforme vas subiendo poco a poco, percibes el olor de la vegetación típicamente mediterránea, lentisco, sabinas, retamas, enebro costero… Es un olor muy característico e intenso. Los matorrales te deja entrever las bonitas vistas hacia la Playa de Los Alemanes. Esta playa es de arena fina blanca y de aguas cristalinas. No es muy recomendable para ir con niños, tiene escalones de arena en la orilla que pueden dificultar el baño y si quieres bañarte cerca de la punta del faro tienes que tener mucho cuidado con las fuertes corrientes.

La playa de Los Alemanes tiene un pasado nazi. Durante la Segunda Guerra Mundial,  la ensenada sirvió de “escondite” para el aprovisionamiento de barcos y submarinos alemanes que vigilaban el estrecho. Al terminar la guerra algunos de estos nazis, protegidos por el régimen franquista, construyeron aquí sus casas, encantados por la belleza natural de este paraje. Para conocer un poco mas de este tema te recomiendo que leas la novela “La playa de los Alemanes” de Javier Compás, que narra la historia de nazis camuflados en esta paradisíaca playa.  

Playa de los Alemanes

Playa de los Alemanes

Después de haber subido la fuerte pendiente, te encuentras de repente frente al Faro de Camarinal. He visitado otros países, lugares lejanos, pero cada vez que lo estoy junto a esta torre siempre comento lo mismo “Estas son las mejores vistas del mundo”.

El día estaba claro, solo a lo lejos se apreciaba algo de bruma y se percibía un ligero viento de levante. El Faro de Camarinal o Torre de Gracia está situada a 50 metros sobre el nivel del mar. Esta torre vigía se construyó al igual que otras repartidas por la costa gaditana, por orden de Felipe II hace mas de 500 años, tenía fines defensivos que transmitían señales acústicas y visuales de una torre a otra. Desde 1990 fue reformada y habilitada como faro.

Faro de Camarinal, Tarifa

Faro de Camarinal, Tarifa

Junto al faro hay una pasarela de madera que baja hasta los acantilados y a los bunkers de la guerra civil que controlaban el paso de estrecho. Hasta hace algunos años podías entrar en su interior y hacerte una idea de lo que podían sentir los soldados dentro, ahora sus paredes están tapiadas.

Fortín o Bunker de la Guerra Civil

Fortín o Bunker de la Guerra Civil

Pasarela para bajar al Bunker

Pasarela para bajar al Bunker

A la izquierda del faro se divisa la Punta de Camarinal y la Playa del Cañuelo, una de las playas mejor conservadas del litoral gaditano, a la que se accede bajando por sendero de baja dificultad, que parte desde el faro. Esta playa de arenas blancas y aguas transparentes tiene poca presencia humana, ya que parte de sus linderos son territorio militar y por lo tanto no se puede acceder en coche.

A la misma playa llega un extenso pinar, que parte del mismo es tragado literalmente por el cordón dunar a causa del movimiento de la arena por los fuertes vientos en la zona.

En esta playa también puedes ver algunos restos de cayucos o pateras, varados en la arena, abandonados a su suerte por inmigrantes que llegan desde la cercana costa Africana.

Playa del Cañuelo y Punta de Camarinal

Playa del Cañuelo y Punta de Camarinal

Desde este punto se puede también acceder a pie a la Playa de Bolonia. En ella se encuentra las ruinas romanas de Baelo Claudia, sirviendo la sierra cercana como cantera para la construcción de la cuidad.

Teresa Lorenzo.